No sólo la publicitaria Eva Longoria o el extravagante actor Tom Cruise eligen castillos majestuosos para jurarse amor eterno. Emular a los famosos -en cuanto a bodas se refiere- ya se encuentra al alcance del común de los mortales, cansados de decirse el 'sí, quiero' en el altar. Oficiar la ceremonia en una gruta repleta de velas o invitar a los más allegados a pasar un fin de semana en un palacio ambientado en el Lejano Oriente es lo que se lleva ahora.
Aunque existe una sensación general de que la institución matrimonial está de capa caída, los datos confirman que cada año se celebran más bodas. Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2006 se casaron casi 212.000 parejas, 2.700 más que el año anterior. Lo que sí ha variado es la forma de celebrar el enlace: el 44% de los contrayentes prefieren acudir al juzgado antes que pasar por la vicaría. Por el mismo precio -el gasto medio de una boda, religiosa o civil, va de los 20.000 a los 35.000 euros-, los nuevos novios deciden hacerlo a lo grande. Y propuestas no les faltan. Campestres, exóticas, medievales o en una playa desierta... «Últimamente se llevan mucho las ibicencas, permiten celebrar bodas en un ambiente mucho más relajado y 'fashion' que en el típico salón», opina Verónica de la Reina, una de las fundadoras de la agencia integral de bodas y eventos La Reina Oca.
Como ésta, son cada vez más las empresas que ponen al alcance de la pareja todo lo necesario para que su boda se convierta en un verdadero cuento de hadas. Fincas espectaculares, castillos de ensueño, palacetes de época... son algunos de los idílicos escenarios que eligen sus clientes. «Los novios vienen con la ilusión de romper moldes y preparar una boda diferente a lo de siempre», explica el director artístico de la empresa marbellí Romance, Diego Álvarez.
Al aire libre
Enclaves idílicos
En plena naturaleza
Para alejarse del mundanal ruido, lo mejor es elegir alguno de esos parajes perdidos en plena naturaleza que aún es posible encontrar a lo largo y ancho del país. Como el que eligieron hace unos meses en Ojén unos novios para contraer matrimonio en medio del campo, con más de quinientos invitados, actuaciones en directo, antorchas y todo un sinfín de detalles.
Pero la naturaleza también pone al alcance de los más atrevidos un enclave aún más idílico si cabe: la playa. No es que sean mayoría, pero cada vez más novios se deciden a contraer matrimonio al borde del mar. Calas malagueñas, como las de Marbella y Benalmádena, o la almeriense de Cabo de Gata han visto ya cómo algunas parejas se han dado el 'sí quiero' en plena arena. Cual Paulina Rubio y Colate en México.
«Es algo muy exclusivo, pero también muy idílico, con la puesta de sol al fondo, el sonido de las olas...», comenta la responsable de la empresa de Benalmádena Sí Quiero, Sira Antequera, que asegura que los novios buscan una boda «cada vez más sofisticada». Tanto es así que hasta sorprenden con espectaculares llegadas, como la que hizo el chico en un enlace que organizaron en una playa de Marbella. Al ser víspera del día del Carmen, cambió el clásico coche lleno de adornos por una pequeña barca, acompañando a la Virgen. En este caso, se trataba de una bendición del sacerdote, ya que la diócesis de Málaga no permite celebrar bodas fuera de la iglesia.
Hay quien prefiere alejarse de la playa y casarse mar adentro. El barco es una opción que gana adeptos. En Emotiva Eventos celebraron recientemente una ceremonia en alta mar en la que no faltaron ni fuegos artificiales. La embarcación partió del Puerto de Málaga y sólo regresó al atraque para la cena, por necesidades del 'catering'. Para el cóctel, volvió a adentrarse en el mar. Aquí fue el capitán de la nave el encargado de casar a la pareja.
Temáticas
Ceremonias monográficas
Imaginación sin límite
Y es que sobre gustos no hay nada escrito. En Emotiva Eventos lo pueden atestiguar. Hasta planificaron en una ocasión una boda ambientada totalmente en la feria de Sevilla. Con casetas, farolillos, barra, flamencos y, por supuesto, sevillanas. A partir de ahí, todo vale. Desde las bodas medievales a las hawaianas y las ibicencas, lo último en tendencias. Pero, sin ir tan lejos, aquí también se puede ser original con un toque medieval. Los novios hasta se visten con ropa del siglo XIII y cambian el altar por un castillo de ensueño.
En Granada, el Cortijo Balzain suele realizar este tipo de eventos. Este complejo rural se puede alquilar durante todo el fin de semana para que el recién estrenado matrimonio pueda disfrutar de su fiesta en compañía de todos sus invitados. Las combinaciones e ideas son infinitas, pero también los precios pueden llegar a serlo. Alojar a sesenta invitados en el complejo Balzain durante dos días supone un desembolso de 3.400 euros, a los que se puede sumar el precio de la carpa para la ambientación con capacidad para 150 comensales, unos 1.500 euros.
Otro ambiente
Cuidar los detalles
Rincones chill-out
Como precisa Diego Álvarez, un mismo lugar puede servir de escenario para ceremonias totalmente diferentes. La clave está en los detalles. Lo último son las bodas chill-out, con reservados llenos de enormes velas, cojines y una atmósfera que nada tiene que ver con el tradicional 'Paquito, el chocolatero'. Podría ser una segunda barra para después de la cena.
Existen tantas posibilidades como los contrayentes puedan imaginar: cuevas en donde las hadas invocan al matrimonio con danzas del amor o una auténtica boda árabe andalusí con exhibición ecuestre y espectáculo de luz y sonidos.
De ensueño
Rincones favoritos
Entre fincas y palacetes
Es evidente que cada vez más novios 'huyen' de la iglesia o el Ayuntamiento para celebrar su gran día. Fincas y villas privadas, palacetes o castillos de ensueño se imponen. «Son cada vez más demandados por la comodidad de no tener que desplazarse, todo se hace en el mismo sitio», aclara la responsable de Emotiva Eventos, Vanessa Cobos.
En Málaga, el Castillo de Santa Catalina, villas privadas de Marbella o fincas de Churriana -auténticos jardines botánicos- son sólo algunos rincones favoritos. «Los hay desde hipersofisticados y vanguardistas a lugares con sabor colonial o típicamente andaluz, como cortijos», cuenta Antequera.
Escenarios personalizados
Sin reparar en gastos
Los más originales
Ya se sabe que las ocasiones especiales no tienen precio, menos aún si los que se casan se lo pueden permitir. Óscar Etxebeste, de La Fábrica de Sueños, confiesa que sus clientes «no reparan en gastos» a la hora de materializar sus deseos. «Hicimos en París una boda de un jeque que quería todo el pórtico del castillo como si fuera una rosaleda. Se gastaron unos seis millones en la decoración con flores», recuerda Etxebeste.
Su empresa se dedica a construir escenarios extravagantes donde los haya. Iglesias abandonadas con música gregoriana y camareros vestidos de fraile, la escenificación de un circo con magos haciendo trucos de magia a los invitados... En Romance, tampoco tienen límites. Malabaristas, mariachis, ilusionistas y grupos musicales son habituales en sus ceremonias. Hasta en una ocasión lanzaron fuegos artificiales con el nombre de los novios. Sin contar aquella otra en un lago para la que desplegaron una alfombra de más de veinte metros de largo.
Aunque, para extravagantes, aquellos novios que se casaron dentro de un tonel o esos muchos otros que han elegido el parque de atracciones, el casino, el bingo, una góndola, un globo o incluso el fondo del mar o de una piscina (la de Torremolinos o el Sea-Life, por ejemplo) para darse el 'sí quiero'. Eso sin contar con tantos otros que se inclinan por una capilla de Las Vegas, con Elvis incluido.
Fuera del país de origen
Mezcla de culturas
Sin fronteras
«El 80% de nuestros clientes son extranjeros de nivel medio alto, divorciados que se quieren volver a casar o españoles que desean hacer algo más íntimo y discreto en otro país», indica Miguel Drudis, responsable de la agencia Golden Star Events en España. Este profesional se dedica a ofertar bodas para «gente que busca algo elegante» fuera de nuestras fronteras. Malta, Roma, Francia y Viena son algunos de los destinos a elegir. Según Drudis, casarse fuera del país es mucho más económico. «Al ser menos los invitados, el precio se rebaja. Una boda española con ochenta personas supone unos 30.000 euros, mientras que la misma en Venecia te puede salir por 12.000», reconoce.
La empresa en la que trabaja también propone las conocidas como 'Fantasy Weddings', una especie de simulacros de boda oficiadas en escenarios de lo más lujosos: edificios históricos como la casa de Mozart en Viena, la residencia de verano del modisto francés Christian Dior en La Provenza, el hotel Beach Plaza de Montecarlo, con vistas al mar, o incluso de crucero por el Mediterráneo.
«Son ceremonias laicas para intercambio o renovación del compromiso para parejas que desean una celebración evitando formalidades administrativas. No son un matrimonio con efectos legales», aclara. A más de uno le gustaría ser invitado a uno de estos bodorrios, pero no todo el mundo está dispuesto a dejar las tradiciones a un lado. Según Drudis, «los españoles todavía somos demasiado anticuados».
De hecho, buena parte de los clientes que recurren a los 'wedding planners' de la Costa del Sol proceden del extranjero, tanto de Estados Unidos, como de México, Reino Unido o incluso Australia. Y, por sus costumbres, acaban celebrando auténticas bodas temáticas. «Piden lo típico de sus países de origen. Por ejemplo, hace poco organizamos una boda griega en la que todo hacía referencia a su cultura, incluida la comida y el sirtaki», recuerda Sira Antequera, que destaca la tendencia cada vez mayor a personalizar las ceremonias. Tampoco se teme a las distancias. «Ahora los novios se desplazan mucho», comenta Diego Álvarez. No en vano, ahora prepara el enlace de un jugador de la selección de balonmano en Algeciras. Hasta ahí nada extraño. Lo curioso es que la celebración será en Marbella.
Fuente: Diario Sur

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