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Está claro que era uno de los más esperado en la Pasarela anual Puerta de Europa por la expectación que levantó, y fue uno de los desfiles más concurridos de la jornada. Y para dar un toque más especial a la ocasión las modelos desfilaron acompañadas por la música melancólica de David Gray.
En esta ocasión los diseñadores destacaron por su juego de texturas y volúmenes, aportando formas geométricas diferentes en cada diseño.
Fieles a su estilo minimalista y sobrio, sus vestidos son siempre muy sencillo, de líneas puras y ausentes de ornamentación. Cortes sencillos pero muy estructurados. Pero para esta ocasión si que se pudo ver un pequeño guiño, a la novia más clásica, a través del encaje, con el que tocaron algunos vestidos. Especialmente tuvo protagonismo en la zona de los hombros donde la tela caía directamente sobre la piel, creando un efecto bolero de manga corta, y cruzada.
Donde se pudo ver algo diferente fue en los cuerpos, en una gran variedad de formas y estilos. En caja, palabra de honor, uve, barco o chimenea, adornados con detalles de origami. Y para las faldas, incorporaron colas cortas con un estilo que recordaba a la papiroflexia con telas cortadas al bies, fruncidos y plisados que caían desde la espalda.
De la paleta de colores destacó el blanco roto, pero también se pudo ver tonos champán, blanco combinado con nude y brillos perlados.
Y para el recogido, que mejor que unas sencillas cintas lisas para una novia diferente y sofisticada.






Fuente: BodaEstilo
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