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Nobles o plebeyas, conservadoras o exóticas, de supermodelos o de minimodelos, por la iglesia o ante el señor juez, las bodas en Ibiza están de moda. Este verano ha habido una curiosa fuga de parroquia que requiere avión o barco para dar el "sí, quiero". Como hizo Caritina Goyanes. Parece que es cosa de vips casarse en Ibiza, se vaya de hippie o de chaqué. Y aquí me encuentro, en la isla pitiusa, para contarles la fiesta que celebraron Iván Martínez-Colomer, hijo del empresario valenciano Ernesto Martínez-Colomer y Carmen García, y la madrileña Ana García-Rivera. El pasado mes de junio se casaron en Las Vegas y han querido celebrarlo con un festorro junto a sus padres y un reducido grupo de amigos en la playa ibicenca de Es Cavallé.
Las celebraciones comenzaron con una comida en el restaurante Es Xarcu de Cala Jondal donde la diseñadora Miuccia Prada se ha hecho adicta al mero a la parrilla. Por la tarde hubo sesión de cócteles en el Blue Marlin, un lugar donde gratinarse los pechos a la temperatura de Kate Moss y Paz Vega o esnifar humo del habano de Sylvester Stallone. Por la noche la fiesta continuó en El Ayoun con una cena marroquí y si me acordara de algo más lo contaría encantada. El sábado era el día de la gran boda ibicenca en el restaurante La Escollera de Es Cavallé, con su nueva carretera asfaltada. Este lugar para mí es tan mítico como la granja en África de Isak Dinesen o el Manderley de Daphne du Maurier (o de Hitchcock). La novia lució un vestido de la diseñadora mallorquina Rosa Cortana de inspiración romana con cola corta y la espalda en forma de pico. Como no hubo chaqués ni formalidades, no puedo criticar las pamelas de las invitadas ni otros delirios serial wedding.
Entre los invitados estuvieron el presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios Jorge Castillejo, Cuchita Lluch, José M.ª Buldú y Andrea Villafañe, Pedro Edgar Betoret y Cristina Salazar, el piloto Borja Mas y su hermano Pepe Mas, el abogado Antonio Blanes y Ana Ruiz, los hermanos Jerónimo y Carlos Grollo de pinturas La Pajarita, el director de Invercalia Javier Lucas y Beatriz Marcos, el fotógrafo Pablo García y empresarios como Borja Sanz, Regina García y el promotor Jorge Vallés con su mujer Carmen Navarro. Desde Madrid llegaron los padres de la novia, el empresario Juan José García-Rivera y Mercedes Paredes, y sus primos Javier, María y Guadalupe García-Rivera. Y desde Lisboa, Suiza y Brasil, donde Ana García-Rivera cursó sus estudios, llegaron amigos como Mariana Bradao, Duarte Bon de Sousa, Mariana Alexandre, Vasco Onofre, Lourenço Carvalho, Pedro Deakin y Casiano Schüssler.
Rebobinemos. Como la pareja ya está casada desde el mes de junio, tras un solo de saxo y muchas fotos (los novios posaron con más soltura que Anita Ekberg en La dolce vita) los invitados pasaron a cenar. A los postres vendría el momento kinder sorpresa con el vídeo del sí, quiero en la capilla de la Little White Wedding Chapel de Las Vegas donde también se casaron Britney Spears y Jason Allen Alexander. Y final de fiesta bajo la batuta del dj y los invitados cantando las obras completas de Mecano, Paloma San Basilio y, por supuesto, la Garota de Ipanema.
Fuente: Las Provincias
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